¿Cuándo debe empezar a hablar un niño? Hitos del lenguaje y señales de alerta

Por Ruben Martin — Especialista en Logopedia infantil de Clínica Gardner
Es una de las preguntas que más me llegan, y casi siempre viene acompañada de la misma frase: “El niño del vecino con esa edad ya decía frases enteras y el mío apenas dice tres palabras.”
Vamos a empezar por lo más importante, con calma: cada niño tiene su propio ritmo. El
desarrollo del lenguaje no es una carrera, y las comparaciones —por muy inevitables que
sean— rara vez ayudan. Dicho esto, sí existen unos hitos orientativos que nos permiten
saber si todo avanza dentro de lo esperado o si conviene prestar un poco más de atención.

En este artículo vamos a verlos con tranquilidad: qué es esperable a cada edad, cuándo
hablamos de retraso y en qué momentos merece la pena consultar. Sin alarmismos, pero
también sin quitarle importancia a lo que sí la tiene.
Antes de las palabras: hablar es mucho más que hablar
Conviene entender algo de fondo, porque nos va a servir para todo lo demás. Cuando
pensamos en “hablar”, solemos fijarnos solo en las palabras que salen de la boca del niño. Pero el lenguaje se construye mucho antes, y por debajo. Por eso os ayudamos con este articulo ¿Cuándo debe empezar a hablar un niño? Hitos del lenguaje y señales de alerta
Antes de decir su primera palabra, un niño ya está haciendo un trabajo enorme: escucha,
comprende, mira, señala, gesticula, imita, se comunica. Un bebé que aún no habla pero que te mira cuando le hablas, responde a su nombre, señala lo que quiere y comparte la atención contigo, está desarrollando el lenguaje con normalidad, aunque todavía no lo verbalice.
Por eso, cuando valoramos a un niño, no miramos solo cuántas palabras dice. Miramos
cómo comprende, cómo se comunica y cómo interactúa. Y esto es clave para interpretar
bien todo lo que viene a continuación.
¿Cuál es la edad normal para que un niño hable? ¿Cuándo debe empezar a hablar un niño? Hitos del lenguaje y señales de alerta
Estos son los hitos de referencia. Tómalos como una guía orientativa, no como un examen que hay que aprobar en una fecha exacta.
Hasta los 6 meses El bebé empieza sonriendo, emitiendo sonidos, riéndose y
reaccionando a las voces. Es la etapa del gorjeo y los primeros balbuceos.
De 6 a 12 meses Aparece el balbuceo más elaborado (“ba-ba-ba”, “ma-ma-ma”), empieza
a entender palabras familiares y suele comunicarse con gestos: señala, dice adiós con la
mano, extiende los brazos.
Alrededor de los 12 meses Suelen aparecer las primeras palabras con intención (“mamá”, “papá”, “agua”, “más”). Comprende órdenes sencillas (“dame”, “ven”) aunque todavía diga muy poco.
De 18 a 24 meses El vocabulario crece de forma notable. Hacia los 2 años es esperable
que diga en torno a 50 palabras y que empiece a combinar dos (“mamá agua”, “más pan”). Su familia le entiende buena parte de lo que dice.
A los 3 años Forma frases más largas, su vocabulario se dispara y una persona ajena a la
familia ya le entiende en gran parte.
A los 4 años Cuenta pequeñas historias, usa frases completas y se le entiende con
normalidad, aunque algún sonido (como la R) todavía se le resista, lo cual es perfectamente esperable a esta edad.
Si tu hijo se mueve, más o menos, dentro de estos márgenes, respira tranquilo. La
variabilidad normal es amplia.
¿Cuándo se considera retraso del habla?
Aquí quiero hacer una distinción que suele generar confusión, porque no es lo mismo habla que lenguaje, aunque en el día a día usemos las dos palabras casi como sinónimas.
El habla se refiere a cómo pronuncia: la producción de los sonidos. Un niño puede saber muchas palabras pero costarle articularlas bien.
El lenguaje es más amplio: incluye comprender, tener vocabulario, unir palabras, construir frases y usar todo eso para comunicarse.
Cuando un niño de unos 2 años comprende bien, se comunica con gestos y va sano en lo demás, pero produce muy pocas palabras o no las combina, solemos hablar de hablante tardío. Muchos de estos niños terminan alcanzando a sus compañeros por sí solos; otros no, y ahí es donde una valoración a tiempo marca la diferencia.
El problema es que, a priori, no hay forma de saber en qué grupo está cada niño solo esperando.Por eso mi criterio es sencillo: el retraso no se confirma esperando, se valora
observando. Una consulta no diagnostica una etiqueta a la fuerza; simplemente nos dice siel niño necesita ayuda o si podemos seguir observando con tranquilidad.
¿Cuándo hay que preocuparse si un niño no habla?
Más que “preocuparse”, yo prefiero hablar de cuándo conviene consultar. Hay algunas
señales que, por prudencia, merecen una valoración logopédica, no para asustarse, sino
para salir de dudas cuanto antes:
A los 12 meses no balbucea ni utiliza gestos (no señala, no dice adiós con la mano).
A los 16-18 meses no dice ninguna palabra con intención.
A los 24 meses no combina dos palabras ni tiene un vocabulario en torno a la cincuentena.
No responde a su nombre ni parece comprender lo que se le dice.
Pierde habilidades que ya tenía: si dejaba de decir palabras que antes usaba, o de comunicarse como antes. Esta última señal, a cualquier edad, es la que más conviene consultar sin demora.
Que aparezca alguna de estas señales no significa automáticamente que exista un
problema. Significa que merece la pena mirarlo con calma y con un profesional al lado.
¿Cuánto es lo máximo que un niño tarda en hablar?
No existe una fecha límite universal, y desconfía de quien te dé una cifra exacta y cerrada. El desarrollo humano no funciona con relojes tan precisos.
Lo que sí tenemos son puntos de referencia razonables: las primeras palabras suelen
aparecer alrededor del año, y la unión de dos palabras hacia los dos años. Cuando un niño llega a los 2 años sin decir prácticamente ninguna palabra o sin empezar a combinarlas, no se trata de esperar “un poco más a ver si arranca”, sino de valorarlo.
No para adelantar conclusiones, sino porque cuanto antes se detecta una dificultad, más
sencillo y más eficaz es acompañarla.
En resumen: la horquilla normal es amplia, pero el mensaje de fondo es tranquilo y claro.
Ante la duda, mejor consultar y quedarse tranquilo que esperar por inercia.
¿Tienes dudas sobre el desarrollo del lenguaje de tu hijo?
En Clínica Gardner realizamos valoraciones individualizadas de lenguaje y comunicación infantil, con calma y sin alarmismos, y diseñamos, si hace falta, una intervención adaptada a las necesidades de cada niño.
A veces basta con salir de la duda; y cuando hace falta ayuda, cuanto antes llega, mejor.
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Sobre el autor
Ruben Martin es especialista en Logopedia infantil en Clínica Gardner. Acompaña a diario a familias y niños en el desarrollo del lenguaje, los retrasos del habla y del lenguaje, las
dificultades de pronunciación y la comunicación infantil, con un enfoque cercano, sereno e individualizado.

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